Juan Carlos Hidalgo. 1 octubre, 2017

Antonio Álvarez Desanti ha develado su primera gran propuesta programática: “abolir” el uso del petróleo para el 2040. Claramente esta es una prioridad nacional, ante la ausencia de una crisis fiscal, la estabilidad a largo plazo que muestran los regímenes de pensiones, los bajos índices de violencia que goza el país y la robusta generación de empleo. ¿Por qué entonces no pensar en uno de esos grandes temas que tanto nos urgen?

Ya Álvarez Desanti en precampaña nos dejó clara su visión. En las 55 páginas de su “Plan de Acción”, la palabra “pensiones” no aparecía una sola vez, por ejemplo. Pero sí venían 19 referencias sobre cómo detener el cambio climático. No es casualidad que su jefe de campaña, siendo ministro de Información de la administración Chinchilla, salió a asegurar que “la gente tiene que estar tranquila” sobre la estabilidad del régimen de pensiones de la CCSS. Sin duda alguna hay temas más apremiantes, como abolir el uso del petróleo dentro de una generación.

Nadie puede acusar al PLN de no pensar a largo plazo. En 1985 Óscar Arias prometió convertir a Costa Rica en un país desarrollado en 20 años. En el 2005 el mismo Arias dijo que para el 2021 seríamos la primera nación carbono neutral. Hoy, Álvarez Desanti sigue esta agenda vanguardista, prometiendo algo que no se llegaría a cumplir hasta 18 años después de salir del poder.

Es una lástima que la visión a largo plazo del PLN no aplique a temas fiscales –donde la práctica más bien ha sido gastar hoy, endeudarse mañana y aumentar impuestos cuando el costo político no sea tan alto–. Pero este no es un problema que nos desvele, dada la trayectoria de solidez fiscal en la que quedó el país tras los gobiernos de Arias y Chinchilla. Que los mismos personajes que dirigieron la política económica de esas administraciones estén asesorando ahora a Álvarez Desanti, es una razón más para esperar con optimismo el 2040.

Finalmente, el candidato liberacionista también anunció que un empresario arrocero estaría a cargo en su gobierno de coordinar la política arrocera, atendiendo de cerca las “sensibilidades” de ese sector. La administración Solís ha sido muy generosa con los arroceros, cuyo apoyo político siempre ha sido muy cotizado. En el juego de tronos que mantienen el PLN y el PAC por el control del Estado para vender favores políticos, Álvarez ha dejado claro que no dejará que le roben el mandado.